jueves, 2 de febrero de 2012

¿Peregrina? Si, Sanjuanera para ser exacta.

Ni yo me la creía, se supone que iba a caminar 67 kilómetros entre cerros y matorrales, ¿con el propósito de encontrar la Iluminación?, no exactamente, sino para arreglar un bussines con la Santísima Virgen de San Juan.

Preparé mochila con lo básico: linterna pa´alumbrar el camino, un rollo de papel higiénico, dos vendas para amarrarme las rodillas, una botellita de agua, un par extra de calcetas, cámara para fotografiar la evidencia en caso de llegar, y un par de tenis, ah, y por recomendación que me dio  una señora: una aguja con hilo para coserme las ampollas, porque dicen que atravesando la ampolla con hilo y aguja se drena el liquido y ya no molesta.

Es una tradición desde no se cuantos años, que se haga un peregrinaje a pie, desde el lugar donde uno vive hasta la basílica de la Virgen de San Juan, agradecí ser de León, y no ser de Dolores, Querétaro o el Defe, si no, ¡que joda!

El viernes por la noche, mi hermanito me llevó hasta la “ye”, jajaja, mejor conocida como la  “i griega”, ya que desde ese lugar es donde salen las peregrinaciones, y donde se establece el “tianguis” que ofrece todo tipo de artículos para los peregrinos: linternas, bufandas, calcetas y calcetines, tenis, vendas, curitas, pomadas milagrosas anunciadas por merolicos, etc, etc. Antes de partir, abracé a mi carnal y le pedí que me echara la bendición. Salí del tianguis a las 20 hrs, rumbo al próximo rancho que es Lagunillas. Caminé, iluminada con las linternas de la multitud que andaba a la par, ya que no pensaba desperdiciar mis 4.5 horas de batería en los primeros tramos del camino.

Llegando a Lagunillas pensé seriamente en cenar, ya que ahí se establece otro tianguis, con muchos artículos para el peregrino y mucha comida, también para el peregrino. Pensé en la recomendación de mi hermano: - no comas nada hasta llegar a la carretera, te sentirás pesada y tardarás más si cenas. Así que solo disfruté del rico aroma de los tacos de pastor que ahí vendían, con la esperanza de “cenarme” unos cuando llegara a la carretera…

Seguí avanzando y llegué a un cerro con muchas piedras, las esquivé hábilmente, y eso que soy malísima para esquivar piedras, yo creí que eran Las Cruces… nada que ver. Después del cerro seguí caminando, por entre sembradíos y enrejados con púas que los mismos peregrinos habían quitado para recortarle al camino, ja! que tramposos…

La Luna se veía hermosa, y poco a poco se fue ocultando, cuando ya no la ví, pensé: -caray, ya va a amanecer. Así que verifiqué la hora en mi cel… eran las 22:35. Que mensa, es luna en cuarto creciente, su ocaso ocurre mucho antes de la media noche… -¿¿¿que no te enseñaron los Scouts las fases de la luna??? Si, pero ya no me acuerdo.

Pasé por algunas rancherías donde olía a rancho, tu sabes, ese peculiar aroma de estiércol de vaca, mezclado con pastura, con sudor de ranchero, con olor a rancio, con algo de polvo, mugre, tierra mojada y popó de gallinas… inconfundible.

Caminé entre lo que quedaba de un sembradío, solo se veían los surcos del arado a lo lejos, y mas linternas lampareando aún mas lejos, y hombres haciendo pipí un poco separados del camino… no me dio envidia ver que ellos si pueden hacer pipí de pie, porque en ese momento aun no tenía ganas de orinar.

Después de pasar por la polvareda, llegué a lo alto de un cerro, y al fondo en el valle, distinguí un templecito con unas cruces iluminadas en color azul… demasiado folclórico. Bajé el cerro lleno de piedras, muy peligroso por cierto, era de noche, había mucha gente bajando y otros que se aventaban corriendo para llegar mas rápido. Ah, ya, ésta es la famosa “Bajada de las Cruces”, ahí la gente todavía tiene ánimos para seguir, había muchachos cargando crucifijos, nichos de la virgen, cuadros, y chamacos en sus hombros. Saqué la linterna para iluminarme y no caer de boca.

Mis mayores temores eran dos: que un maldoso me llevara atrás de los matorrales para quitarme mi virginidad y otro era lastimarme con una caída, el segundo me preocupaba mas, porque ponía en riesgo mi llegada.

Llegué a Las Cruces y estuve tentada a sentarme a cenar, había todo un tianguis en la avenida principal del pueblo (la única avenida, creo), pero recordé que no debía comer nada hasta llegar a la carretera, así que me aguanté aunque moría de hambre, ya que no había comido ese día por las prisas de preparar todo para mi salida a San Juan.

Ahí en Las Cruces ya estaba cansada, y había camiones para abordar, con dos destinos: León y Lagos de Moreno. Pensé que no era conveniente vencerme tan rápido, sobre todo, porque dicen que la “Bajada de las Cruces” es el tramo mas peligroso del camino.

Me tomé una foto afuera de la capilla de las cruces iluminadas de azul, la foto sale toda borrosa, y es porque las manos me temblaban por el esfuerzo que hice para no caer en la bajada del cerro.

Pasando Las Cruces, me enfilé hacia una subidita, bastante pesadita, por cierto. Ahí escuche a una señorita que le marcó por el celular a su mamá: - no mamá, apenas vamos en la lomita despuecito de Las Cruces, si mamá, vamos bien, no mamá, no me duele nada, si mamá aquí vamos todos, no mamá, todavía nos falta lo mero bueno…. Pensé, ¿¿o sea que esto no ha sido nada?? Esa fue una de las llamadas mas desalentadoras de mi vida, ahí en se punto ya me estaba empezando a acalambrar de las piernas, y comenzaba a imaginar cosas… veía a lo lejos las estrellas, y solo podía pensar en alcanzar la tercera estrella a la derecha, para llegar a Nunca Jamás, lo malo era que la #$&%/ estrella no se dejaba alcanzar, yo caminaba y la estrellita se recorría hacia adelante.

Di vuelta a la derecha y seguí por una terracería… de tantas terracerías perdí la cuenta, pero en ese momento apenas faltaban cinco para la una, y lo se porque el señor que iba despacito a un lado de mi, estaba escuchando la “eLeGe la grande” en su radiecito de pilas.

En ese momento pensé en rezar para darme ánimos, pero comenzaron a pasar música del recuerdo, y comencé a cantar esa canción de Luis Miguel que dice: “dame una prueba de amor, que calme el dolor”… que calme el dolor: esa frase se me quedó pegada, sentía tanto dolor, y eso que todavía no llegaba ni a las vías.

Mucha gente, vencida por el cansancio, se acomodaba a dormir a un lado del camino, yo no podía hacer eso aunque me muriera de las ganas: no traía cobija, solo disponía de una sudadera y hacia un frío tremendo que solo podía mitigar caminando más, a parte, todavía faltaba mucho para llegar a algún lado, no quedaba de otra mas que seguir caminando.

Decidí quitarme el frío caminando, y comencé a sentir como se iba formando una ampolla en mi patita derecha. Hice caso omiso a las advertencias de mi pie, y seguí caminando ahora de bajada, pero con un montón de piedras, para evitar caerme, encendí la linterna… tenía miedo de caerme, si, de caerme, ¿¿te dije que tenía miedo de caerme??, pues si, porque de caerme, no llegaría a San Juan.

Caminé infinitamente, bueno, eso creí yo, pero por fin llegué a las vías. Cruzando las vías había otro campamento, y nuevamente me resistí a los olores de los guisados: pastor, chorizo, nopales, pastor, bistec, cebollitas, lengua, pastor, cabeza, suadero, pastor… ah, y también canela, café, y pastor.

Caminé otro rato, por entre dos sembradíos, limitados con alambre de púas, y en medio de una polvareda impresionante, y mas impresionante aun porque la gente que iba arrastrando los pies levantaba mas polvo. Me emocioné cuando a lo lejos escuché el sonido de un trailer frenando con motor, y pensé: perfecto, llegaré a la carretera… y podré cenar algo.

Nel, si era la carretera, pero apenas había llegado a Bachoco y lo supe porque olía feo.

 Me resigné y me dí ánimos, seguí por el asfaltado hasta la segunda entrada de Bachoco, la que huele mas feo, y ahí no pude mas, y me senté para reventarme lo que seguramente sería una ampolla en mi pie derecho, y sacar de la mochila otro par de calcetas para diabéticos… ¿¿por que para diabéticos?? Porque tienen compresión leve, las costuras por fuera, y están hechas de un tejido que permite la transpiración.

Cosí la ampolla  y la apachurre hasta que se secó, me puse papel higiénico y las calcetas adicionales, compré un gatorade para tomármelo a traguitos, me colgué la mochila y me enfilé para cruzar el puente de la autopista. Seguí caminando y pasé por otros dos ranchos, con su respectivo olor a rancho, y cerca de las 4 de la mañana estaba llegando a la comunidad de la Mesa.

La Mesa es todo un folclor: hay merolicos cantando sus productos mágico-curativos a esas horas de la madrugada, y sonaban bastante convincentes, tanto, que casi estuve a punto de comprar la pomada del aceite de la víbora de cascabel con grasa de coyote, que cura lo cansado, las reumas, los calambres, contracturas musculares, el pie de atleta, la cirrosis y lo feo.

Subiendo por la lomita, después del río de aguas negras, había más puestos de comida, más puestos de artículos de primera necesidad para el peregrino y más tacos de pastor. Pero como no había llegado todavía a la carretera, y por consejo de mi hermanito, no podía comer nada, pues me sentiría pesada, me tuve que aguantar las ganas.

 En La Mesa, aún estaba de ánimo, y todavía me veía decente a pesar del cansancio, del polvo y del frío.


Seguí con mi recorrido por el rancho de La Mesa, esquivé a tanta gente que estaba literalmente, echada a un lado del camino, y me dieron unas ganas tremendas de acurrucarme entre dos cholillos matoncillos con pinta de maras que estaban dormidos envueltos en una cobija, porque el cansancio y el frío ya me estaban pasando la factura.


Salí del pueblo a la par que iniciaba una peregrinación, eran las casi 5 de la mañana, y por lo que escuché, pretendían llegar a San Juan alrededor de las 12 del día… genial, me iré en la peregrinación y podré llegar al medio día…seeeeee, cómo noooo. Solo les aguanté el paso durante media hora, y eso porque moría de frío y necesitaba entrar en calor, pero mi piecito derecho me dolía, y supuse que la ampolla se había hecho más grande.

En la peregrinación, una señora traía un megáfono y se le ocurrió comenzar a cantarle a la Virgen… Dios, que miedo. Su voz se quebraba, pero era porque iba caminando y no tenía la capacidad pulmonar para conservar ni su respiración ni su canto. A parte, con el megáfono, amplificaba nuestro sufrimiento auditivo, y lo que era peor, el eco se escuchaba en la lejanía, allá donde empezaba el otro cerro, y en ese momento supuse cómo se originó la leyenda de la llorona:  podía jurar que a tres kilómetros, ese eco se transformaba en un clarísimo “ay mis hijos”. Caminando sola, con la oscuridad tan densa, el frío insoportable y escuchando los lamentos de la pobre mujer, comenzaba a sentir miedo.

Según mis cuentas, las peregrinaciones traían cuando menos 50 personas, de esas 50, por lo menos cinco llevaban estandarte, o nicho o crucifijos enormes; de esas 50 personas por lo menos 5 eran niños, de esas 50, cinco ya se iban quedando dormidos, No vi mujeres embarazadas, creo que el riesgo es mucho, pero si había mujeres con bebés en brazos, así supe que de cada cincuenta peregrinos, cinco son el diez por ciento.

En las comunidades que se encuentran sobre el camino, los pobladores se solidarizan con los peregrinos, y sacan a sus pórticos sillas y sillones para que nos podamos sentar a descansar, además prenden fogones para que conservemos el calor, y aprovechan para poner a hervir ollas con café, canela o una riquísima combinación de los dos.

Caminé temblando durante otro rato, y llegué a otro pueblo, me senté junto a una olla de canela para conservar el calor y cambiarme los tenis… a un lado de mi llegó a sentarse una muchacha, que de volada se quitó los tenis y las calcetas para pronto poner sus pies por encima de la fogata. –¿que estas haciendo pendeja? Preguntó su acompañante. –  me dijo tu mamá que si me salían ampollas me las cosiera y pos estoy cociéndome las ampollas, que no ves?. –si serás bruta, las ampollas se ‘cuecen’, con hilo y ‘abuja’!! (ý así lo dijo: las ampollas se cuecen).

Cuando intenté meter el pie derecho en el tenis, me di cuenta de que sería un gran error, sencillamente el pie no cabía. Tuve que resignarme a seguir usando los tenis viejitos de mi hermana y a conservar mi pie izquierdo sin cambiarlo de calzado, y sin ni siquiera acomodarle la calceta, pues corría el riesgo de que se hinchara y ya no cupiera otra vez. Me cosí con hilo y aguja otra ampolla del pie derecho, me puse la calceta y me levanté para seguir mi camino antes de  comenzar a entumirme.

Caminé durante mas tiempo, durante un tiempo que me pareció una eternidad, y mas eterno porque iba temblando de frío, y de cansancio, y de sueño, pero mas de frío. Me preocupaban mucho mis manos que estaban súper hinchadísimas, y en el alucine del cansancio comencé a cantar en voz baja: “my hands feel just like two ballons, ahhhhhh have become, comfortably numb”

Mi hermano me había dicho claramente, que no llevara chamarras o cobijas o algo que me limitara al caminar, puesto que con el movimiento, entraría en calor, pero en ese momento, podría haber dado mi reino por un sarape.

Me sentía un tanto indefensa, porque con el afán de ahorrar baterías, iba prendiendo y apagando la linterna aunque la oscuridad era densa y profunda, y es que tenía miedo de que la lamparita dejara de encender antes de que saliera el sol, pero al mismo tiempo temía caerme por no traer luz que iluminara el camino.

En ese punto, iba moqueando, la nariz me escurría a causa del frío y el papel me raspaba al limpiarme, sabía que de estarme limpie y limpie la nariz iba a terminar toda escoriada y al día siguiente tendría un ardor tremendo entre los labios y la nariz, pero solo había de dos:  aguantar la rozadura del papel al limpiarme, o dejar escurrir mi naríz toda la madrugada.

Le pedí a Dios que amaneciera pronto para poder calentarme con los rayos del sol, iba tan despacio que no alcanzaba a entrar en calor, y la llegada del alba me pareció una eternidad. Recordé que según dicen, las horas que anteceden a la salida del sol, son las más oscuras, eso era francamente desalentador, porque yo llevaba 5 horas observando una densa oscuridad y el sol no se dignaba a aparecer.

Dicen que las ánimas se aparecen por el camino de las Siete Lomas, que está entre la Mesa y la Puerta del Llano, eso no me preocupaba, creo que yo era la que comenzaba a asustar a la gente, ya que me veían sola, delirando, caminando despacito y hablando incongruencias conmigo misma.

Por fin, al subir una de las Siete Lomas rumbo a la Puerta del Llano, apagué la linterna, voltee hacia atrás, y vi por el cerro de La Mesa el alba mas hermosa que había presenciado en toda mi vida.


Tenía la esperanza de llegar a la Puerta del Llano antes de la completa salida del sol…nada mas lejos de la realidad. Escuchar los camiones a lo lejos era una franca tortura, porque por mas que caminaba, ni siquiera alcanzaba a ver la carretera, pero escuchaba claramente cuando los traileros frenaban con motor.


Sabía que una vez llegando a la Puerta del Llano podría “cenar” algo jajaja, ¿cenar a esas horas?. Estando desvelada y muy de mañana, lo que se me antojaba era un menudo, para no perder la costumbre, digo.

El solecito empezaba a iluminar mi vida y mi espalda, y con esto se me estaba quitando el frío, lo aletargado y la tristeza profunda que me daba sentir ausencia de calor, ahí en ese punto ya podía sonreír.


Caminando de subida por la lomita (son Siete Lomas, no sabía cuantas lomas llevaba recorridas), y a mi paso de tortuga, entable conversación con un señor que al igual que yo, iba con pasos cortos y rezando para llegar con vida a La Puerta del Llano. Me contó lo de su manda, y que la ampolla que se le había formado seguramente ya sangraba, que las rodillas estaban a punto de reventarle y que se sentía feliz de haber completado su manda, pues él únicamente prometió caminar de la Y hasta la carretera.

Por el cansancio que experimentaba, calculé que llevaba algo así como 80 kilómetros recorridos, pero en realidad eran aproximadamente 35 porque por fin había llegado a la carretera, donde está la tan esperada comunidad Puerta del Llano. (nótese la tierra en mi cabello, aún así, en ese punto todavía me sentía feliz y tenía ánimos de tomarme fotos)

Según me cuenta mi hermano, a veces tienen bandas que reciben a los peregrinos con tambora y tololoche, pero lo único que yo escuchaba eran campanas celestiales, porque podía por fin comer algo.

Había manteados, y debajo de los manteados, había menudo, tortas, tacos, gorditas, quesadillas, atole, tamales, y tantas cosas que no se me antojaban…¿¿y mis tacos de pastor??. Le llamé por teléfono a mi mamá para avisarle que ya por fin estaba en la carretera y preguntarle por mi hija. Hablé con ella, me dio ánimos y en vez de sentarme a comer algo, preferí seguir caminando para no llegar tan tarde a San Juan.

En el camino, a la orilla de la carretera, había gente regalando vasos de canela o café, tortas, naranjas. jugos, botellas de agua y otras cosas. Acepté medio vaso de arroz con leche. Me comí el contenido del vaso mas a fuerza que de ganas y seguí caminando. En ese momento ya no sentía hambre, mi cuerpo estaba entrando en un estado de vigilia, no había dormido, no había comido, ni siquiera tenía ganas de hacer pipí, y solo había tomado menos de medio litro de gatorade sabor limonada.

Mas adelante había mas gente regalando tortas de carnitas, tacos de birria con mucho jalapeño, tamales, quesadillas con guisados… Buenos Samaritanos, gracias,  pero aunque olía muy rico, no quise detenerme. Había mucha gente formada  y en ese momento las piernas se me empezaban a acalambrar de nuevo, eran a penas las 10 de la mañana, sabía que solo había recorrido un poquito mas de la mitad y que me quedaban muchas horas de sol por andar.


A la mitad de la primera subida iba, literalmente, arrastrando mis pies, los calambres en las piernas a penas me dejaban caminar, sabía que no podía sentarme, porque no había donde. Pensé en bajar a la cuneta para sentarme en el suelo, pero me imaginaba que de hacer eso, ya no iba a poder levantarme. Caminé aún más despacio para mitigar el dolor de mis piernas.

Me dí ánimos al empezar a bajar por la cuesta de la primera colina, porque mis pies se movían solos con la inercia de la pendiente. El gusto me duró poco, ya que en seguida se iniciaba otra cuesta arriba.

Me quité la sudadera y pensé que sería suficiente mi camiseta blanca para cubrirme del sol, sentía el airecito de la mañana que se filtraba entre mi ropa, y en ese momento ya había olvidado el frío que padecí en la madrugada.

Seguí caminando, mejor dicho, arrastrando lastimosamente mis piernas, hasta que bajé la segunda pendiente y me encontré con el que sería el primer tramo mas largo y eterno, (es que ese fue el primer tramo mas largo y eterno, luego vendría el segundo, luego el tercero, luego el cuarto y por último la larga y eterna entrada a San Juan).

Mas adelante comenzó a molestarme nuevamente la ampolla del pie derecho, me senté en una de las barreras laterales de la carretera,  me quité el calcetín y vi que la ampolla se había extendido hasta la base de mis dedos, me la reventé con las uñas, porque la aguja la había perdido, me puse el papel higiénico, la calceta, y me amarré el tenis con fuerza para no sentir el dolor de la ampolla, sino el de las agujetas cortándome la circulación…total en el camino se iba a aflojar el amarre.

En ese largo y eterno tramo, conocí a otra señora, ella es de Irapuato, pero comenzó a caminar en la Y el viernes a las 10 de la mañana, según me contó ya tenía sangrando las ampollas, pero estaba completamente determinada a llegar al templo por su propio pie.

Eran las 12 del día, y no sentía el sol, lo único que sentía eran los calambres de las piernas que no me dejaban caminar y el ardor de las ampollas en mi pie derecho.

A partir de la una de la tarde iba deteniéndome cada 100 metros para sobarme las pantorrillas por tres segundos. La gente me esquivaba y algunos me decían: -ánimo, ya falta poco, ánimo, ya mero llegamos.

Llegó un momento en el que me imaginé lo que debieron sentir los judíos en las famosas “caminatas de la muerte”, ya que me sentía a punto de fenecer.

En ese tramo había mas gente regalando naranjas y agua… todo lo rechacé, no tenía ganas de nada, solo de llegar para descansar por fin.

Me insistían mucho en que me comiera una naranja partida por la mitad, hasta creo que la gente que las regalaba se molestaba porque no quería recibírselas, imaginarme el ácido de la cáscara quemándome en los labios y las manos pegosteosas por la fructuosa, era motivo suficiente para declinar su amable ofrecimiento de naranjas dulces.

Ahí en ese punto, consideré ponerme bloqueador solar en la cara, por encima del polvo, y de la mugre. Desistí de la idea, porque con la polvareda de la noche anterior se me imaginaba que haría una plasta lodosa en la cara de untarme el Coppertone. En ese momento no quise imaginarme como me veía: cero glamour, el pelo lo sentía como un estropajo porque me lo sacudía y caía polvo, miré mis pantalones, y en la valenciana se juntaban como tres kilos de tierra, (con razón se me hacía pesado caminar, pensé).

Comencé a llorar por primera vez, y al limpiarme las lágrimas, quedaba lodo en el papel higiénico, eso me deprimió mucho, pero no sabía que me deprimía mas: el ardor de las ampollas, el ardor de la nariz por sonármela tanto, el dolor de los calambres, el sol de la una y media de la tarde que me quemaba la cara, la comezón por tanta tierra pegada al cuerpo o saber que aún me faltaba mucho por recorrer.

Al andar, pude reconocer que peregrinos vienen de Lagos de Moreno y quienes veníamos de más lejos, y es porque que quienes habíamos atravesado los polvosos barbechos traíamos tierra por toda la ropa, y quienes habían comenzado en Lagos caminaban alegre y rápidamente, además sus ropas y calzado no estaban tan sucios.

Cerca de Agua de Obispo, anduve la cuesta arriba más eterna de todas, y es porque la carretera hacia abajo hace curva y desde arriba se puede ver el otro extremo después del valle, la subida me costó como una hora y media, en un tramo que en condiciones normales hubiera hecho en quince minutos trotando ligeramente.

Después de tanto andar, por fin había un letrero que decía: entronque 2 kilómetros. Respiré tranquila y me dí ánimos para seguir avanzando. A la orilla del camino, un campesino estacionó su camioneta cargada de lechugas, frescas y jugosas de color verde. Les quitaba las hojas de encima, las partía en cuatro y le echaba sal y el jugo de un limón. Pa´pronto se formó una filototota, y yo pa´pronto me metí en la fila para que me dieran una de esas delicias. La verdad no se de donde saque fuerza para formarme, pero el esfuerzo valió la pena, porque la lechuga sin desparasitar y regada con agua de quiensabediosdonde, fue la lechuga mas rica que he comido en toda mi vida.

Comiendo y andando, me enfilé hacia la subidita del entronque, ahí ví a una pareja de novios que maltrechos y asoleados apenas podían con sus almas, me les uní en el dolor de la caminata y les pregunté cuanto faltaba todavía. La muchacha me respondió: -llegando al puente del entronque ya está San Juan.

Le pedí a Dios el impulso necesario para poder llegar al entronque, porque según yo, solo faltaba poquito para llegar al pueblo.

Ya no tenía ánimos de seguir, pero anduve hasta abajo del puente, ahí había más gente repartiendo naranjas y una muchacha que traía una canastita con algo que parecían dulces. Rechacé todo, como siempre, y al detenerme para cruzar la carretera, la muchacha puso en mi mano dos sedalmerck. Estuve a punto de regresárselos, pero en lugar de eso, me los tomé con lo que quedaba de mi gatorade que estaba casi hirviendo.

Cuando crucé el puente, solté el llanto, porque había un letrero que decía: San Juan de los Lagos 8 km.

Me senté en la gasolinera, raro que encontrara lugar, pero había una jardinera alta con sombrita y ahí le mandé un mensaje a mi mamá: me faltan 8 kilómetros. Inmediatamente me contestó: ánimo, la recompensa es grande. Se me ocurrió rendirme, pedir un Taxitel, o subirme en un burro que iba pasando jalando una carreta con alfalfa. Sin embargo decidí descansar, cerré los ojos, y al cabecear me di cuenta que habían pasado 20 minutos y que la petición a Dios del impulso necesario había llegado en forma de dos Sedalmerck´s: ya habían hecho efecto.

Me levanté y no me sentí entumida, comencé a andar deprisa con el afán de recorrer el mayor tramo posible y así conseguí llegar hasta la segunda gasolinera antes de que se me acabara la cuerda.

Cuando se me acabo la cuerda y me volvieron los calambres, me senté durante 10 minutos en el resquicio de un ventanal, y aunque las pompis no me cabían (ja! ni que estuviera tan nalgona), lo único que me preocupaba era no sentarme en el suelo, porque sabía que una vez sentándome ya no me podría levantar yo sola.

Seguí caminando pero muy despacio, las piernas no las sentí acalambradas, pero la nalga derecha si: el resquicio del ventanal cobra caro.

Arrastré mis piernas para seguir adelante, en ese punto, el sol ya me iluminaba por completo de frente, pero no me importaba que me quemara la nariz escoriada, ni que me cegara, ni que me bronceara de forma dispareja, en ese punto me concentraba en evitar la insolación porque a lo lejos comenzaba a ver espejismos, casi casi veía un oasis con todo y palmera.

La entrada a San Juan es eterna, por lo menos caminando, y aún mas eterna después de haber caminado 18 horas seguidas. Pregunté cuantas lomas faltaban para llegar y me dijeron: -‘es de la siguiente gasolinera a la otra gasolinera ya es, ya llegas’. Eso me dio muchos ánimos, porque ya había pasado dos gasolineras que estaban casi juntas, y como la siguiente se veía muy cerca supuse que no faltaría mucho para llegar.

Y es que en ese punto no podía llevar la cuenta de la distancia recorrida, todo era confuso, y no se veían a lo lejos las torres de la catedral, así que no tenía manera de ubicarme.

Pasé la gasolinera y la Cantina Oasis que tiene dibujada una palmera, y al llegar a lo alto de otra colina supuse que iba a ver la siguiente y última gasolinera, pero eso no sucedió. No se veía nada, mas que el asfalto de la avenida que en esos momentos se me hacía eterna.

Vi unas escaleras de una construcción abandonada y me senté a llorar. Pensé en rendirme en ese punto, ya no aguantaba mas, me ardía la cara, la nariz, tenía comezón, estaba acalorada y me molestaba el sudor que escurría desde mi frente arrastrando la tierra pegada a la piel, los labios me sabían a sal y tenía la boca seca, las piernas acalambradas ya no me dejaban seguir y me punzaban los pies de una forma indescriptible.

Reflexioné sobre rendirme, pero no tenía caso hacerlo, ya que me encontraba a tan solo una gasolinera de distancia, que traducido en metros, o mejor dicho en kilómetros era una cantidad desconocida, porque no tenía idea de cuanto faltaba, pero estaba segura de que ya no debía faltar tanto.

Caminé otra hora, nunca en mi vida había caminado tan despacio, en ese momento volví a mi rutina de repetir en mi cabeza que debía llegar, a bajar los santos y los ángeles y a pedirles a Dios y a la Virgen que me permitieran llegar entera.

Por fin, después de una eternidad, bajé por la pendiente y me topé con la esperada última gasolinera, y ahí, frente a mis ojos, estaba el pueblo!!!

En ese momento comprendí el por qué me habían mencionado la distancia en “gasolineras” y no en “lomas”, ya que si me hubieran dicho: - “es en la segunda gasolinera que está después de cuatro lomas”, seguramente me hubiera desistido de continuar a pie.

Entré al pueblo y caminé las diez cuadras que faltaban para llegar a la catedral mientras esquivaba a los vendedores de dulces y a los sanjuaneros que ya venían de regreso. En cada esquina me detenía para sobarme las pantorrillas y recuperar el aliento. Cuando por fin llegué al templo, me formé en una larga fila y me sentí desfallecer. Lo curioso es que al entrar no sentí cansancio alguno, pero si sentí unas tremendas e incontrolables ganas de soltar el llanto, avancé lentamente, no porque no pudiera caminar, sino porque la multitud no me permitía ir más rápido aunque quisiera. Es patética la imagen que capturé con la cámara, y en ese momento no me importó cómo me veía, solo quería dejar evidencia de que a pesar de los desalentadores pronósticos, ahí estaba: después de poco mas de veinte horas había logrado mi meta.

Me da gusto haber hecho el recorrido yo sola, ir a mi paso, entablar conversaciones con gente que ni conozco, conmigo misma, y con la Virgen, porque podría jurar que la escuché  entre el dolor y el cansancio.

Caminar a San Juan es como la vida misma: subidas y bajadas, piedras en el camino, gente que se adelanta  luego los dejas atrás, luego se vuelven a adelantar, luego se vuelven a quedar atrás. Gente que se queja, que reniega cuando ya se siente cansada, otros que son más viejos y a pesar de los años a cuestas siguen caminando sin chistar. La meta sigue al frente, pero hay muchas oportunidades de echarse a un lado del camino a descansar, o de rendirse y subirse a un camión para regresarse. Dolor, cansancio, mas dolor, felicidad por haber completado una meta, como llegar con vida al próximo pueblo.

El camino a San Juan implicó muchos retos para mi, el mas significativo fue darme ánimos por mi cuenta, había momentos en los que sentía que necesitaba el apoyo de alguien, que viniera alguien para abrazarme y decirme que todo estaría bien, que el sufrimiento pasaría y que iba a caminar a mi lado para asegurarse que yo estuviera tranquila. Me di cuenta de que en el camino a San Juan, como en la vida, estoy sola, y  que de mi depende estar bien y no estar esperando a que llegue alguien a mi vida para que me ayude a hacer las cosas que quiero hacer.

Finalmente el dolor pasará, el sufrimiento no será eterno, me olvidaré del enojo, del fastidio, del cansancio y perdonaré todo por la sencilla razón de no haber encontrado motivos suficientes para rendirme.

Después de todo esto, la pregunta es: ¿¿estoy lista para el Camino de Santiago?? La respuesta es: -no lo sé, pero si Dios me da licencia, el próximo año volveré a San Juan…le pedí a la Virgen que me haga un paro.

P.D.: las uñas de mis pies se caerán, me dolerá el cuerpo durante una semana y mi percepción de un “calambre de larga duración” será muy, muy clara. Dios, gracias, tu sabes lo feliz que me siento.

viernes, 27 de enero de 2012

Ya ai Gurú u de ei va Ommmmmmmmmm

No fue ese el mantra que me enseñaron en la Gran Fraternidad Universal, (jajajaja, suena como a Pare de Sufrir), de hecho el mantra que recitaba por la mañana era algo así como “om ma ni pad me jum” era algo asi como belleza, gracia, sabiduría…. Justo lo que necesitaba en ese momento.

Fue una etapa de mi vida entre el caos de la inmadurez de los 20 años y el caos de la inmadurez de los 21 años… las cosas no cambiaron para mi, por lo menos en ese momento, llegué al ashram, con el propósito de encontrar la iluminación, lo único que quería era ser menos darketa.

El mayor acercamiento que he tenido a esta cultura ha sido escuchar a George  Harrison tocar la cítara… y los documentales del Nat Geo.

La razón real que me impulsó a acudir al ashram ocurrió en el siglo pasado, en 1994, para ser exacta en el mes de octubre. Estaba de gira con el coro de Niños Cantores de Guanajuato, y nuestra próxima presentación era en el rancho, perdón, municipio de Tarimoro. En mi vida había pisado ese pueblo, ni tampoco Salvatierra, donde nos habíamos presentado ese día por la mañana. Total que terminando las presentaciones del coro, nos dieron hospedaje el en Ashram Gran Fraternidad Universal. Éramos un grupo de niños inquietos que andaba, literalmente,  de gira artística por el estado de Guanajuato.

En ese momento, cuando fui por vez primera, no buscaba la iluminación, (ya estaba suficientemente iluminada) pero algo en ese lugar me llamó la atención. No fue el jardín zen, ni el pozole de soya,  ni la ropa hippie que usaban, ni las hierbas raras que cultivaban, fue un libro que me robé, digo, que me encontré mientras andaba curioseando en un salón de meditación: el librito azul. Lo leí y lo olvidé, pensando que era una jalada. Ocho años después, lo encontré entre las cosas que dejé en la casa de mis papás, y me enfoqué en la satisfacción de dos necesidades: mi necesidad de iluminación (o la necesidad de dejar de vestirme de negro porque hacía calor), y mi deseo de lograr la belleza, gracia y sabiduría, y esos motivos me llevaron nuevamente al Ashram.

En mi trabajo junté los quince días de vacaciones de verano, mas los quince días de semana santa que no había tomado ese año, y en la escuela programaron extraordinariamente 22 días de vacaciones, así que una semana de faltas no me haría daño, Víctor tenía ya tres meses en EEUU y no se veía para cuando regresara. Lo que mas me dolía era que iba a pagar renta de ese mes mientras estuviera en Tarimoro. Así que me las arreglé con una chica de la universidad para que convirtiera mi santa morada en una casa de citas para las parejas desamparadas que anduvieran en busca de algo más decente que un motel.

En el viaje de camino al Ashram, me imaginé danzando en medio de un campo de flores, escuchando cítaras, fumando mota, con un bindi en la frente y un mehndi de henna en las manos… no pensé que estaría tan lejos de la realidad, las reglas son: no se permite el uso de drogas, ni siquiera fumar, la hora de levantarse es a las 4:30 am, no se come carne, se debe hacer sheva dos veces al día, participar en todas las meditaciones y en el hatta yoga.

No hay tele, no hay radio, no hay teléfonos, mucho menos Internet, estoy aislada del mundo, solo seremos mis pensamientos y yo… que miedo.

En mi primer día me asignaron una habitación que afortunadamente no tuve que compartir con nadie, la decoración era minimalista, y no porque estuviera muy de moda, era porque la onda de la austeridad era parte del camino al reencuentro con uno mismo.

Me instruyeron en los “usos y costumbres”: meditación por la mañana y repetir mantras… no creo que sea difícil, a ver, que mas???

Horario: suena una campana a las 4:30 de la mañana, a las 4:45 estar en el salón principal y hacer yoga antes de las oraciones diarias; 6 am ir a preparar el desayuno, 7 am desayuno, 8 am inicio de la Sheva, 12 pm yoga y meditación. 14 hrs comida, 15 hrs sheva vespertino, 17 hrs taller 19 hrs cena. 20 hrs, se apagan las luces.

Sheva: labor comunitaria en beneficio del ashram, mantenimiento a las instalaciones, o para cualquier mortal: hacer el “quiacer”: tengo que limpiar, o lavar platos, o cualquier otra cosa que me pongan a hacer… estoy pagando $50 diarios… para venir a limpiar??? … a ver, tengo alojamiento, comida, agua limpia, por cincuenta varos diarios: creo que es un trato justo, $50 diarios para encontrar la iluminación.

Y de comer?

Alimentación: hierbas, cereales sin condimento (altera la sexualidad, según sus nervios), agua de pozo y adiós a la carne… ok, puedo soportarlo, además así estaré purificando mi cuerpo y mi alma, según dicen.

Taller: implica conocimiento teórico y practico, desde las enseñanzas de los maestros iluminados hasta la astronomía (no confundir con astrología), pasando por la metafísica, agricultura, danza y taller de manualidades los días viernes.

Yoga: posiciones corporales que me ayudarán a alinear mis chacras y canalizar la energía… suena bien.

Los primeros cuatro días son novedosos, todo es inquietante y me motivo a aprender, a cambiar mis hábitos y volverme una persona más consciente en la búsqueda de la iluminación.

Cierro los ojos por la noche, los abro y ya escucho una campana, parece un parpadeo, no estoy acostumbrada a dormirme a las 8 de la noche, así que me doy vueltas en la cama hasta pasadas las doce, luego cierro los ojos, los abro y ya es hora de levantarse.

He experimentado cólicos estomacales, según porque me estoy desintoxicando de toda la comida chatarra que he consumido a lo largo de mi vida, de la cerveza, la coca cola y otras cosas que saben tan rico. Mi estomago vive en penitencia en estos momentos, y según sé, no esta muy de acuerdo.

Día cinco 4:30 a.m. inicio del día: hatta yoga y el “saludo al sol”…  por favor!!! son las cuatro y media de la mañana, el pinche sol todavía está dormido, ¿Cómo quieren que lo saludemos?

La filosofía de la obediencia es algo que se practica en el Ashram:, me costó trabajo obedecer, y mas porque yo era una irreverente valemadres. (era??)

Dia 10: por fin logré la posición yoga de las rodillas hacia atrás, ahora sentada en flor de loto para rezar en sánscrito; a media mañana comer verdura y tomar infusiones de hierbas… insisto en que hubiera sido mas provechoso fumarlas.

 Todos los días recitaba mantras en sánscrito, no entendía el significado de lo que estaba diciendo, era como washushear una canción en inglés, con la esperanza de que el significado no fuera una mentada de madre.

Día 15 o 16… no me acuerdo, sin relojes ni calendarios, ni horarios de televisión he perdido la noción del tiempo…

Dr. Reimond Paul de la Ferrere, algo así, ya ni me acuerdo como se llamaba el Gurú, era francés, para acabarla!! El gurú a quien le cantábamos en sánscrito todas las mañanas era francés!!!!, y yo que esperaba que por lo menos se llamara, no sé, tal vez  Raj Kootrappali.

Cierro los ojos, ok ok , oooommmmmmm, oooommmmmmm, oooommmmmmm Ya!!! , creo que ya. Ya, por fin, no estoy pensando en nada, mi mente está en blanco…. No estoy pensando en nada, lo he logrado!!! ¿no estoy pensando en nada? Y ese “no estoy pensando en nada” ¿acaso no es un pensamiento? Oh shit!. Meditación, poner la mente en blanco… están locos, no puedo hacer eso, todo el tiempo estoy pensando, soy un ser racional, no un insecto.

Hora de la comida… que decepción, cuando me siento triste, desconsolada o con hambre, me gusta comer, y espero con ansia la hora, pero aquí eso no sucede, y es porque sencillamente, comer es un acto de incorporar nutrientes al cuerpo, no es una orgía de sabores y texturas, lo peor es que hay un enorme letrero en el comedor que dice: “por respeto a la gente que no tiene nada que comer, no se permite dejar sobras en el plato”. Si la gente que no tiene nada que comer viniera aquí… preferiría no comer, sencillamente esto sabe horrible.

Había gente que comía gustosa su pastura de avena con agua tibia…después llegué a la conclusión de que sus papilas gustativas habían dejado de funcionar.

Tardo mucho para conciliar el sueño, no estoy acostumbrada a dormir tan temprano, además no hay televisión que me haga compañía, me la paso pensando y eso me esta afectando severamente, ya he llegado a la conclusión de que era mas feliz antes de venir a este lugar.

Dia 22: Amanece, y maldigo la oscuridad de la madrugada… las únicas veces que he experimentado estar despierta a las 4:30 de la mañana es porque la fiesta de la noche anterior se prolongó y sigo en tremendo estado de alcoholemia.

Comida: las comida sabe tan feo que he decidido ayunar, con el pretexto de encontrar la iluminación a través del sacrificio…

Yoga: al principio imaginaba qué  tipo de provecho insano podría obtener de la práctica de las posiciones para ejercitar… en estos momentos me duelen todos los músculos del cuerpo, inclusive los que ni siquiera tenía idea de que existieran, no pienso obtener ningún provecho de la práctica de posiciones extravagantes… la cara de dolor que hago al doblar mis rodillas y acomodarlas atrás de la espalda  desalentaría a Victor.

Sheva: mis manos ya tienen callos. Desde que comencé a vivir sola preferí delegar las funciones de limpieza en mi hogar, y dejar esas actividades en manos de la Señora Pachita, quien me visitaba tres veces por semana, por lo tanto, estaba desacostumbrada a lavar trastes, arrancar maleza y barrer los patios… bueno, a decir verdad nunca me acostumbré, ya que viviendo con mis papás no levantaba ni un popote. (sí, lo reconozco, mi mamá me lavaba los calzones todavía cuando me fui de su casa… y que??)

Según la creencia del Ashram (la cual no compartía), la Sheva, es decir, el hacer “quiacer”, provoca un estado anímico de iluminación que permite reencontrarse con los pensamientos interiores, ya que al efectuarse  en silencio, implica un proceso de reflexión interna…. Mis huevos!!!! Lo que buscan es ahorrarse una lana en mantenimiento de las instalaciones. Hubiera preferido pagar $50 varos más para que me dispensaran de empolvarme, enlodarme y volver mis manos callosas y ásperas… tendré que pagar lo del Spa para recuperarme después de esto.

Y el Pozole de Soya?? Yo recuerdo en mi primera visita haber probado un pozole hecho con soya en vez de carne y estaba delicioso… que onda con eso?? Pues resulta que solo lo cocinan para los visitantes, no para los habitantes, y en ese momento, yo estaba en calidad de habitante, pero de habitante de hospital psiquiátrico, porque estaba a punto de la locura.

Hace casi un mes que no pruebo un chocolate, he bajado como 6 kilos, he sentido depresión, mi vida es cada vez mas oscura… donde #”$#&% está la iluminación???

En ese punto, el mantra en sánscrito que recitaba todas las mañanas pasó de “belleza – gracia - sabiduría” a no tan fea, no tan desgraciada, y no tan tonta.

Horario miserable: suena una puta campana a las 4:30 de la mañana, (he pensado seriamente en cortar son una segueta el soporte de bronce y dejar la campana entre la maleza, o dársela a Bart Simpson para que la ponga a un lado de la cabeza de Jeremías Springfield).  A las 4:45 colocar explosivos en el salón principal y detonar al hacer yoga antes de las oraciones diarias; 6 am ir a preparar el desayuno, con sus respectivas dosis de comino y pimienta, para estimularles las hormonas que no saben que existen. 7 am desayuno: yo iré al paradero de la carretera por unas gorditas de chicharrón con rajas y harta salsa verde, 8 am dejar de hacer Sheva y coseguirnos una televisión, 12 pm yoga y meditación, pero por el Discovery channel. 14 hrs comida, encargaremos unas pizzas, 15 hrs sheva vespertino, que será cambiado por una sesión de spa, 17 hrs taller que se elimina para disfrutar otro rato del spa 19 hrs cena, otra vez encargaré pizzas. 20 hrs, se apagan las luces y me alistaré para irme de antro. Jajajaja, siii, como no, y mi nieve???
Ay ya! Me cansé, me cansé de levantarme de madrugada, me cansé de comer puras yerbas, me cansé de lavar platos y arrancar maleza, me cansé de intentar poner la mente en blanco. He comprendido que no encontraré el Nirvana en este lugar, ni en otro lugar del mundo, porque Kurt Cobain ya se murió.

Moraleja:  ya ai guru deiva ommmm….nothing´s gonna change my World.

jueves, 19 de enero de 2012

Episodio de hueva dominical

Este fin de semana amanecí con un episodio de cruda-hueva dominical, y no quiero ni moverme, ni pestañear, ni respirar. Solo me la paso dormida, con dolor de cabeza y un chingo de sed. Y no tomo agua porque dicen que “uno se hincha”, y si así estoy de hinchada, no me quiero imaginar como me voy a poner si tomo agua en un episodio de cruda… en fin… pretextos para tomar cerveza.

Lo que mas me choca de la cruda - hueva de domingo es mi indecisión para pedir comida, no me rueda el hámster, y menos si tengo resaca, porque el hámster tiene resaca también. Esos días cuando amanezco así, mi hemisferio derecho del cerebro le habla al hemisferio izquierdo, y entablan conversaciones en cámara lenta… mis pensamientos se vuelven torpes y mi capacidad para moverme también se vuelve torpe, no reacciono, me duele la cabeza, todo gira, quiero vomitar, pero al mismo tiempo me muero de hambre.

Domingo, abro los ojos, todo me da vueltas: 1:45 si me apuro todavía alcanzo menudo, mmm que rico el menudo de Lolis, en el mercado del Espíritu Santo, ay no, me da flojera ir hasta allá, a parte, se me antoja una pizza, dudo en pedir pizza o ir por comida china. La comida china es casi pura verdura, debe tener menos calorías, solo que está bañada en grasa y quien sabe de qué procedencia.  Entonces mejor una ensalada del Blat salad… ensalada?? Ja ja Ni que fuera vaca. Mejor pizza, y que tal Sushi?, si, pero de no ser por las 540 calorías del queso filadelfia… mejor pollo, ¿asado?, ¿o rostizado?, con estas filas en el Pollo Felíz, de aquí a que me despachan, y luego ¿Dónde voy a estacionar el coche?. Estacionamiento, pollo: Kentucky, ¿kentucky? Paso, mejor una tortilla con sal. Sal!! Como la sal que le echa Porfirio a la birria de chivo, con salsa caliente, que rico!!!, pero, ir hasta el barrio?? Está muy lejos, además será un pedo porque la calle 27 de sept. está cerrada por reparación y a parte la birria de chivo es pura grasa… ah y si pido tacos de birria?? Ja! en ese caso ve por unos tacos de vapor al parque hidalgo… tacos? uyyy tanto que me gustan los tacos de pastor, ¿pastor? ni que fuera cena, a penas son las 2:30 si hubiera pedido la pizza ya hubiera llegado. Ok, encargo una pizza de la pizzería del amigo… pero conociéndolo va a tardar como 2 horas. Perfecto, mejor voy por unas tortas de carnitas… a esta hora?? Ya ni voy a alcanzar. Entonces, pizza, no?? O quesadillas con guisado?… piensa un poco, los guisados de la mañana han de estar todos salados, después de tanto rato en las ollas. Mejor pizza,  Ok, ok, déjame pensar… son las 3 de la tarde, ya me hubiera acabado la pizza de haberla pedido desde que se me ocurrió. Ya sé, mariscos Panchos, pero ¿mariscos?, se me va a antojar una cerveza, y luego otra, y luego me va a dar sueño y me voy a quedar dormida toda la tarde. Pero la pizza se lleva bien con la cerveza.  Cerveza!! Se lleva perfectamente con patas de puerco y cueritos con duro y salsa… duro… guacamayas? Pero de donde?? Ps del arco de la calzada, ay no con este pinki sol de las 3:30. Que te traigan una pizza. Mejor voy por un caldo de oso a la Andrade… y vas a llenar con un mendigo caldo de oso??, Ya sé: carnitas con la Güera… nel, están muy grasosas, o mejor pollo, pero de aquí a que me despachan, y luego ¿Dónde me voy a estacionar?, Kentucky? Ohhh que nooo, en ese caso mejor Burger King… pero, las hamburguesas saben a quemado… ‘ta güeno, Subway!! De centro max o del Hotson? Pero un sándwich lo dejan caer en casi 90 varos... ok, con eso me compro una pizza… del amigo? De las cuadradas? O de Dominos?... mmm de las cuadradas, que rico, y donde está el número? La última vez que pedí no dieron con la calle y tuve que ir por la pizza… paso. Ah ya sé, tengo maruchanes. Maruchan??… estas loca??? Es domingo, date un gusto. Se me antoja una pizza. Ahhh, si fuera sábado iría con Lupe por un pozole. Pero no es sábado, es domingo y son las 4 pm. Ay ca! Ya son las 4 y muero de hambre, a esta hora todavía alcanzo unas tostadas de carne tártara de las tostadas del Alcoholes, en el tianguis… pero se me va a antojar una cerveza y si me tomo una cerveza voy a querer dos y luego me voy a quedar dormida con esta hueva de Domingo.

Prometo solemnemente que en el siguiente corte comercial pediré una pizza o algo, ok ok ok, me muero de hambre, 7640064 dominos malecón. 4:45, La voz de la recepcionista del dominos me parece muy, pero muy familiar, ¿habrá trabajado en el 066?

-Señorita, quiero una pizza, es de vida o muerte, mediana, con pepperoni y champiñones,  -por $50 mas te doy unos canelazos… -no solo la pizza. -Ok, tengo su pedido, desea algo mas? –Sí: que el repartidor pase con el Charly por una michelada antes de venir a mi casa y me la traiga antes de que se deshagan los hielos.

Me remuerde la conciencia, antes de que me diga el total a pagar quiero cancelar el pedido, son 4500 calorías que me voy a zampar, el remordimiento me mata, así que le diré a la recepcionista: este mensaje se autodestruirá en 5 segundos, buena suerte Jim. Mejor idea: y si alquilo la pizza? Mejor aún, solo pediré una porción, nooo, mejor aún: les pediré que cambien el mozzarella por gruyere, pero que solo usen los agujeros.
  
Estos weyes del dominos no dan con la calle o a lo mejor están por llegar… pero me anda de la pipí, y si llegan cuando estoy en el baño… y si me hago cuando salga a recibir la pizza? %$&/dita sea!! Muero de hambre!!! Cuantas calorías dijimos que tenía la pizza?

Me preocupa porque si la pizza tarda lo que tarda, no quiero pensar cuanto tardaría una ambulancia.

Pizza, amo la pizza tanto como amo el chocolate, quiero pizza y la quiero ahora, ya se me antojó pero solo traigo un carlos v… no se puede tener todo en la vida.

Ok, ya estoy empezando a alucinar, me desvié del tema cañonamente, así que ya me voy, pero antes, te voy a preguntar:

Tu sabes cuál es la diferencia entre cenar una pizza y tener sexo?




No???




Que mal plan,  ten cuidado cuando te inviten a cenar.

jueves, 12 de enero de 2012

Me fue muy bien de Reyes…

Eso de tener un blog suena divertido, siempre me ha gustado escribir y todo el tiempo se me están ocurriendo tonterías. Eso de las tonterías es fácil, acordarme de todas cuando estoy frente a la computadora es todo un reto.

Terminé un año más, ya llevo treinta y aun no me acostumbro a la nostalgia de fin de año y la hueva del inicio del siguiente. El mes de diciembre siempre me ha parecido una locura y la navidad una celebración muy solemne porque la pasaba en familia y ya tenía 10 años que no estaba con mis papás en esa fecha. El fin de año marca para mí la oportunidad de hacer cosas nuevas y proponerme retos que me harán sentir depresión al final del año por no haberlos logrado: bajar de peso, hacer ejercicio, aprender a hablar inglés, francés, japonés, portugués, italianés y alemanés; enseñarme a bailar cumbia, viajar por el mundo y comprarme un coche nuevo. Este año que se fue, se llevó consigo una pequeña lista de cosas que no había planeado hacer, pero que terminé haciendo: matar a la vaca, comprarme una casa, conocer Roma, empezar la maestría, subir de peso, recuperar la vista de un ojo, escribir mas y hablar menos, ir a un baile.

Es por eso que mis propósitos de año nuevo son: ir a mas bailes, publicar el blog ( ya), hacer dieta y ejercicio (eso es de cada año), amueblar mi casa y terminar la maestría.

Ja! En lugar de estar haciendo mi ensayo sobre la película “twelve angry men”, estoy escribiendo esto, y es que…es mas divertido. Sin embargo, tengo que empezar a escribir el ensayo,  me acaban de entregar boleta de calificaciones del cuatrimestre anterior, y en vista de que voy invicta con un promedio de 10, no quiero perder la buena racha que llevo, así que tengo que aplicarme porque falté a clases el jueves pasado…

Un día después…
Este 2011 terminó lleno de bendiciones para mi, con mil y un cosas por las que agradezco y aunque tengo miedo del 2012 (no por el fin del mundo), sé que estoy preparada para lo que venga. Comienza el 2012 y te apuesto una lana a que el mundo no se acabará… si pierdo no te podré pagar por obvias razones…

Te platiqué mi petición a los reyes, verdad??…Queridos Reyes magos: les pido belleza, gracia, sabiduría y volverme más nalgona como por arte de magia… amanecí el 6 de Enero, y créeme, no me puedo quejar, jajajajaja.

Bueno, llegando a mi casa, mi casa mi casa, no la casa de mis papás, me di cuenta de que tenía que agradecer: Queridos reyes magos, gracias por darme belleza, gracia y sabiduría y dejarme un pedazo de carbón junto a mi zapato.

Mi hija estuvo en Guadalajara, así que sus juguetes se quedaron esperando su regreso, pero todavía un día antes estaba en Soriana consiguiendo la  Barbie Secreto de las Hadas…

En el súper, la única Barbie Hada con alas de color rosa y brillitos estaba en un anaquel, una señora con una niña llegó .03 segundos antes que yo, y no tuve mas opción que susurrarle al oído: déme la muñeca o le contaré a su hija la verdad sobre los Reyes Magos.

Y por qué una Barbie??? Bueno, todo comienza a principios del verano de cada año, cuando Mattel y Monsters Inc se alían para producir películas de terror, de esas donde Barbie es inteligente, mártir y heroína, y sus derivadas o clones, pero de color moreno, son villanas, madrastras y tontas. Lo anterior enmarcado en una cursi historia de amor donde Ken es siempre el premio mayor, porque al final se casan… son o no son películas de terror???

Desde que este jueguito de Mattel captó la atención de mi hija, los reyes le han traído la Barbie en turno, lo anterior no se pudo lograr sin el bombardeo de publicidad en los canales que Aoede sintoniza en la tele, la mercadotecnia de este asunto está fríamente calculada: en el verano lanzan la película y la publicidad comienza cerca del mes de agosto, las tiendas se abastecen en el mes de octubre, y lo peor del caso es que ahora no solo lanzan la película en verano, ya también preparan hacia el mes de noviembre la película navideña de Barbie… y yo ya me estoy alistando para un lanzamiento de otra película de Barbie antes del día del niño, no dudo que ya esté por salir… y con esto de las festividades y vacaciones, ya no me sería extraño que lanzaran la Barbie Pascual, para celebrar la semana santa, digo.

De acuerdo al recuento, llevo adquiridas:

-          Barbie y las mosqueteras: derivadas de la película homónima, donde Barbie y sus amigas son las tres mosqueteras, ¿el premio final? Si, adivinaste, es Ken.
-          Barbie en el lago de los cisnes, esta es buena, el encargado del soundtrack fue el mismisimo Tchaikovsky.
-          Barbie Princesa y Barbie Plebeya… Ken príncipe y Ken el que limpia el establo, cada una se queda con su respectivo
-          Barbie doce princesas bailarinas, en esta son doce barbies, y Ken es feliz.
-          Barbie Sirena,  en esta, Ken se muere del aburrimiento
-          Barbie secreto de las hadas, en esta secuestran a Ken para casarlo con la reina de las hadas y Barbie lo salva, bueno, no exactamente es salvado, porque de igual manera termina casándose con Barbie.

Casi puedo jurar que existe una versión porno de cada una, verifica en la lista de canales “peiperviu”, tal vez un día de estos salgan anunciadas.

Esto de los reyes magos es un rollo, y es divertidisimo ¡!!!!!!, jaaaaaaaajajajajajajaja
Jajajajajajajajajajajaj
Jajajajaja jaaaaaaaaaaaajajajajajajaj
Jaajjajajajajajajaja

No, no me estoy riendo por lo de los Reyes Magos, lo que pasa es que estoy viendo en las noticias que trasladaron un corazón para un transplante y me quedé pensando, -nomás falta que les pase como a Homero Simpson cuando Marge le cortó el dedo. Jajaja,  y que a estos weyes se les abre la hielera y se les sale en pleno pavimento con todo y hielos. Y todo por lucirse ante las cámaras, jajjajajaja.

Bueno, retomando, te decía de los Reyes Magos, si los reyes magos fueran mexicanos, andarían repartiendo condones para tener menos chamba en los años venideros, jejeje, no es cierto, si yo que tengo solo una, no me la acabo, no me quiero imaginar como le hacen los que tienen mas de tres chamacos.

Mis papás tuvieron cuatro, y a esos cuatro, todavía nos traen los reyes.  Este año, le llevé su regalo a mi hermana flaca que esta en Gdl, (que de flaca ya no tiene nada porque le está entrando duro a las tortas ahogadas)

Y a ti, que te trajeron los reyes??

jueves, 15 de diciembre de 2011

Le pedí a la virgen...

Aprovechando el lunes que fue doce del doce del Once, y Día de la Virgen de Guadalupe, pedí me concediera unos milagritos… y es que el viernes no pude ir a ver las reliquias del Papa Juan Pablo Dos, había mucha gente (y naca), a parte tuve carne asada en mi casa y andaba vuelta loca.
Que qué le pedí a la Virgen??? Lo mismo de siempre pido por mis seres queridos para que todo esté bien, por mi hija y mi hermana Flaca sobre todo, por mi familia, por toda la gente que aprecio y otros milagritos que son justos y necesarios, nada del otro mundo que no se pueda cumplir, además dependen de mi, solo necesito una ayudadita extra.
Eso de que dependa de mi, me recuerda que tengo que comenzar con mi lista de propósitos de año nuevo, pero en lo que pienso qué me voy a proponer para el veintedoce,  contaré mis experiencias religiosas, sin sonar a Enrique Iglesias:
Como escribí hace un mes, el once del once del las personas buscamos una verdad creíble, saber que vamos por el buen camino, e inclusive resolver los enigmas de la existencia, los por qués de la vida, bueno, eso es lo que me pasa a mi. Por el motivo anterior, he participado en diferentes experiencias religiosas que me han movido el tapete: desde retiros espirituales, peregrinaciones y novenarios, hasta encerrarme en un ashram o irme a Sayulita a fumar mota.
Cuando cumplí 16 años fui a un retiro espiritual para “señoritas en peligro moral”, y  que pasó en cuanto salí del retiro???? Las cosas me quedaron muy claras y supe que tenía que dejar de ser virgen lo antes posible o corría el riesgo de volverme monja, además comencé a vestirme de negro.
 Luego de un periodo darketo pasé a mi etapa pandrosa:  a los 19 planee con mis amigos marihuanos un viaje de 15 días por la costa, de Sayulita a Maruata para a dar un tour hippie de pata de perro a ride… no llegué ni a Barra de Navidad, el gusto me duró solo una semana: soy demasiado fresa para no bañarme con jabón y andar oliendo a sobaco todo el tiempo, lo único que me gustó del viaje fue precisamente eso: el viaje con olor a mota que me aventé dos días seguidos. Total que regresé fastidiada a León y estuve en la normalidad un año entero. 
A los 20 participé en la peregrinación juvenil a Cristo Rey, en ese momento era normal, pero quería ser más normal todavía, sin embargo al regresar del cubilete me dieron ganas de vestirme de negro otra vez y escuchar Black Metal. 
A los 21 fui a un Ashram, a quitarme lo darketo: meditar,  hacer yoga, comer vegetales y yerbas, desintoxicar mi cuerpo y mi mente… saliendo de ahí organicé una carne asada y obtuve como premio una congestión alcohólico–alimenticia. 
A los 22, me metí en el Grupo Juvenil de la parroquia de Manzanares, participe en el retiro de jóvenes, lloré como nunca, y salí con mi conciencia tranquila… esa misma semana comencé a hacerme el tatuaje. 
A los 23 me embaracé, y entre el embarazo y velar por mi bebé me mantuve en el anonimato durante casi cinco años, mi hija se convirtió en ese momento en mi nueva religión y en mi contraseña más usada: emmyaoede.
En el 2007 fui a ver a Roger Waters… (eso también cuenta como experiencia religiosa, jajajaja), y después del concierto me volví mas normal que nunca.
En el 2008 caminé descalza de Fresnillo a Plateros, para pedirle al Niño de Atocha que me hiciera un milagro, que por cierto no se cumplió…
Ay ca…, ya me estoy ventaneando demasiado, y con esas experiencias religiosas soné mucho a "quique templos" jajaja,…ok a lo que voy es que no siempre las cosas salen como uno lo planea, el diablo siempre anda suelto  y  finalmente las tentaciones son parte de la vida y como parte del show también está la parte fanático – religiosa, y eso a veces resulta patéticamente cómico y mucho mas barato que ir a una terapia con un psicólogo,
 Por ejemplo para ganarse el cielo turisteando, es clásico la visita a la Virgen de Tepeaca, Cristo Rey, San Juan, San Judas, La Morenita del Tepeyac, bailar a Chalma,  etc, etc, y encontrarse en pintorescos pueblos donde no hay un baño limpio y cualquier cosa que uno coma es motivo de fiebre tifoidea. Ir al Tepeyac es al mexicano católico como ir a la Meca es a los Musulmanes…. La diferencia es que ellos tienen rito de lapidación, y nosotros no podemos darnos el lujo de lapidar a nuestros diputados.
 Y que decir de los recuerditos: desde la clásica playera de “mis padrinos fueron a Tepeaca y nomás esta pin… playera me trajeron”, hasta el llavero hecho con plastiloka y decorado horrorosamente, yo por eso mejor no traigo nada.
Aunque me la pase peregrinando por los santos lugares, no será suficiente para que me haga santa, no tengo la virtud de ser buena, ni mártir, ni beata, bendita sí, eso si, bendecida por tantas cosas. Pero también tengo mi lado oscuro y de repente me porto mal.
 De hecho, si nos ponemos a analizar, de acuerdo a la vida de los santos, todos, o casi todos fueron asediados por pasiones carnales durante su juventud… señal inequívoca de que me puedo hacer santa también, y aprovechando que ya este martes me voy de viaje a Roma, pasaré al Vaticano para solicitar mi canonización en vida, y ser la santa de… de que?  Hummm, no sé:  Santa Cecilia es la patrona de los músicos, Santa Martha Acatitla es el segundo hogar de Celia Lora y Santa Sabina… ahhh que en paz descanse Rita Guerrero.
Ok, ok, ya se me fue la onda otra vez. Retomando, es un hecho que no tengo madera de santa, y de mártir mucho menos, además ya hay Santa Emma y Santa Isabel,  me cambiaré el nombre a San Tana, jajaja. Bueno, ya en serio, si me dieran a escoger sería como Santa Faustina Kowalska, ella sí tenía dotes de escritora.  Pudo haber sido una buena globera. Leí su diario y deduje que se ponía pacheca para  entrar en éxtasis y escribirle cartas de amor a su novio, luego le cambiaba el nombre de su enamorado a Jesús, y taaraaaaansss: ahí tenemos su famosisismo devocionario al Sagrado Corazón.
Que chiste, en aquel entonces era mas fácil hacerse santa, no había películas porno,  ropa de diseñador, MTV, sex shops, rifles AK 47 (o marcadoras de gotcha, mínimo), Black metal, internet, coca cola, las Vegas, chocolate carlos V, ni Brad Pitt´s a pilas.
 No es que me quiera hacer santa… que aburrido, solo quiero desviar mi camino que va derechito al infierno, porque con tantos pecados que he cometido en estos últimos dos meses, requiero urgentemente un confesionario o por lo menos hacer un sacrificio para mi salvación: ir a bailar a chalma o caminando a San Juan, o visitar a la Virgen Morena (Brunette Virgin pa´ las amiguis), a la de perdido ir a una fiesta de pueblo, de esas donde festejan al Santo Patrono del rancho y lanzan cuetes a plena luz del día (con que afán?? Si de día ni se ven).
Y sí: no tan a mi pesar he participado en esas festividades muy animadas, llenas de arrepentimiento, gozo insufrible y penitencias, aunque para ser sincera nunca me ha llamado la atención hacer un sacrificio extra yéndome descalza a San Juan, de rodillas a la Virgen de la Luz, o a Purísima, de bustos, nooo, ni madres.
 Conozco a “alguien” que prometió ir caminando a San Juan con su “bebé” en brazos, por algunas circunstancias lo fue aplazando y  no pudo cumplir su manda, pero dicen que las mandas se tienen que cumplir porque si no te condenas: Mi abuelita está condenada, porque ese “alguien” es ella y el “bebé” era mi Tío Ernesto que ahora tiene 45 años.
 Aishh esa gente fanática, sin nada que hacer, que promete mandas a cambio de un milagro…
 En este preciso momento acabo de acordarme que debo una caminata a San Juan, a lo mejor por eso no se me cumple  lo que pido, porque primero tengo que pagar la manda que prometí, y de paso, agradecer por todo lo que con la ayuda de Dios se me ha logrado: vida, salud, felicidad, trabajo, escuela, familia, una hija hermosa y una casa propia… ¿Qué más quiero? Ejem, no te digo porque te espantas!! Jajajajaja.
 Fanática religiosa yo?? Mis calzones!!, si nomás de niña era parte de la “Archicofradía de la Madre Santísima de la Luz” y ahí estaba presente en catedral cada miércoles,  cantando “gloria gloria”, pero no de los Doors, pachequeandome pero con incienso, cabeceando de sueño y achicharrándome las greñas con la veladora,  también me fui caminando descalza de Fresnillo a Plateros, pero eso si, en la tardenoche para que el asfalto estuviera calientito, todo para visitar al Santo Niño y pedirle el milagro. Después me encontré al Santo Niño, en un altar, cerca de la casa de mis papás, un 30 de abril, solo que esta vez peor,  vestido con uniforme del León. Aunque pudo haber sido todavía pior (por si no lo sabes “pior” significa “lo peor de lo peor”): el Santo Niño vestido con uniforme del Pumas (jajajja).
 Si, hace muuuchos años también me fui caminando a ver a la Virgen de San Juan, y ahí estoy yo, rezando 45 rosarios para obtener indulgencia plenaria y mentándole la madre al Diablo por las 22 ampollas que me salieron en la caminata… fue la primera y única vez que fui a San Juan a pie, y quede convencidísima que es mas piadoso hacer el trayecto en coche, (piadoso?? Si, para mis pies… y para mi entrepierna, porque por más maizena que me echaba, mis gordos muslos no dejaban de rozarse).
 Total que he ido a San Juan, al Tepeyac, a Cristo Rey, a Teotihuacan… bueno, a Teotihuacan por si las dudas ¿Qué tal si estoy en la religión equivocada?, en fin que este año iré al vaticano y en la mismísima tumba de San Piter pediré se me cumplan mis milagritos, a ver si así, porque el año pasado mandé a mi mamá a Jerusalem al muro de las lamentaciones, y ahí entre los recovecos del muro metió una cartita con mis divinas peticiones, con eso de que ese muro es como el interfón de la tierra al cielo…
 El milagro no se me hizo, bueno, todavía no, a lo mejor la cartita tenía que ir escrita en hebreo, y me quedo pensando: y si no se me hace el milagro? ¿a donde llevaré mi reclamación?, ya le pedí al santo niño, a la Virgen Morena, a la Güera y a la Pelirroja. Y hasta el día de hoy sigo esperando… jajajja. que pesimista soy, debería ser mas optimista al respecto y comenzar a preparar los tenis porque en Enero se viene la ida a San Juan, tengo que pagar la manda que debo para  luego pedir más (jajaja, eso de pagar para luego pedir más, me sonó como a préstamo bancario).
 Ok, yo se que suena ridículo todo esto que he hecho, pero a decir verdad, para mi ha sido patéticamente cómico, no soy supersticiosa ni mucho menos, solo soy una hija mas de la prole, además, estoy coleccionando anécdotas para contarles a mis nietos.
 Bueno, ya me voy que tengo que ir a rezar el rosario y hoy Jueves tocan los misterios luminosos, el rosario lo rezaré de volada, ando aceleradísima: con esta semana de locura la rola de todos los días ha sido Aneurysm del álbum Incesticide de Nirvana.

jueves, 8 de diciembre de 2011

A Ajo y Agua...

Si, a ajo y agua, pero finalmente, la imágen lo dice todo...
Ayer fue uno de esos #$%& días: desperté tarareando “zapatos de Andrea”, de los Valedores… todo porque un día antes, el martes, que estaba en la casa de mis papás, mi hermana y sus rancheras ex compañeras del Instituto Leonés la estaban cantando (uff! y pensar que tengo a mi hija en la misma escuela)
 Ayer miércoles por la mañana abrí los ojos a las miserables 5:15 a.m. no hubo necesidad de que sonara la alarma que tengo programada a las 5:35, tampoco podía dormirme veinte minutos mas, por el riesgo de ya no levantarme. Mis pensamientos giraban alrededor de los Zapatos de Andrea, refiriéndose a la marca y no mi hermana Andrea… a lo mejor por eso le estaban cantando la canción… ja ja ja no había reflexionado en ello. 
Supuse que ayer sería un día pesado, no porque como un presagio desperté cantando la canción de los Valedores, sino que siendo miércoles aún no tenia capturada la nómina y andaba atrasada en mis acuerdos de la junta del Lunes.
Y todo comenzó desde el Lunes:
Lunes 5 de Diciembre… cumpleaños de mi hermana flaca que esta en Gdl y la extraño mucho : (.
Lunes 5 de Diciembre: se presentaron los indicadores del mes de noviembre, y quedé en rojo en el % de índice de riesgo laboral. Pero quedé en rojo porque me fijaron una meta del 0% y a principios de este mes, el Güero (el cardador)  se cardó un dedo por estar viendo a una adornadora, a la que le dicen la Renal, (no, no tiene problemas de los riñones, lo que pasa es que esta Re-nalgona).
Ok, a parte del indicador en rojo, mi jefe ya la traía contra el de calidad, por las devoluciones del cliente, (es que por tanto enojo, juraría que mi jefe ya no veía el indicador en rojo, sino en morado) pero finalmente la terminó rematando contra todos, hasta nos pasamos discutiendo 45 minutos acerca de los gastos. Bueno, buscamos que en esta empresa no exista la ley de Murphy de las Empresas, que dice que entre más centavos te quieras ahorrar, mayor será el gasto en pesos que tengas que hacer.
Finalmente en esa junta todos nos tocó la cajetiza y quedamos como palo de perico, esas regañadas son para nosotros tan indispensables como lo es el agua para el radiador de un bocho.
 Terminó la junta, mis acuerdos del Lunes: 1.- agregarle el dato al reporte de capacitaciones para estarles recordando todos los días cuales capacitaciones tienen pendientes, apuntar en el reporte cuantas veces en esa semana les solicité que dieran la capacitación (what??? consíganse una niñera),  2.- contratar un montador de sandalia eficiente que también sepa centrar puntas en maquina Cerim, joven, competente, con experiencia, que trabaje el sábado, haga horas extras para superar la meta de producción y que cobre barato por sueldo fijo para no darle destajo (uyyy, como se dan en maceta…) y 3.- tomar acciones para que ya no ocurran accidentes en la fábrica.
 No me opongo a participar, el Lunes a las 4 de la tarde, programé correos en el Outlook para que les estuviera recordando de las capacitaciones a los 3 nuevos y mandé un correo al Heraldo para refrendar la publicación de solicitud del personal… para que no se repita lo de el indicador de índice de riesgo laboral y que no se vuelvan a cardar los dedos por verles las tepalcuanas a las viejas me comprometo a contratar gente que no esté ni nalgona ni pendeja.
Martes: a las 6:30 mandé todo a la goma y me fui a la escuela, porque tenía que exponer mi presentación de trabajo final de la materia de Dx. Me desvelé el domingo y el lunes poniéndoles moñitos y adornitos a las diapositivas para que se vieran bonitas….ok estoy exagerando, solo estuve verificando la información una y otra vez, moviendo márgenes para que se vieran todas parejitas, el tamaño y color de la letra, los títulos, etc etc… y resulta que el martes rifaron el orden de exposición… y me toca exponer el jueves, y soy la última. Me sentí excluida, asi que busqué consuelo con el Gato Negro.
Retomando…jajajaja:  el miércoles que desperté con la canción de los Valedores en mi cabeza, me di prisa con la prenómina y a las 2:45 pm  moría de hambre pero lo bueno es que ya tenía la nómina capturada. Salí a comer al tianguis y esperé no escuchar en los puestos de discos a Adele… me fastidia: “we could have haaaad it aaaallll roooolling in the Deeee eeeep” y lo peor es que la canción la repiten en todos los puestos y las vendedoras se atreven  a cantarla, mejor dicho a tener la indecencia de “guachuchearla”. Que les pasa??? Por qué les gusta esa canción???? Solo habla de desamor y despecho... será Adele la nueva Paquita la del Barrio??.  
Ayer miércoles como me quedé sin Internet solo alcancé a poner 50 veces en versión unplugged, concierto, estudio, en vivo y hasta en cover, “plush” de Stone Temple Pilots, pero con todo y eso no se me había quitado el mal sabor de boca de la canción de los valedores, y todavía en la noche traía el tonito pegado:  “disses que tussapatosss los comprasss enAndrrrea, nues verdáa  sondela ssssentral camioneraaaa. Que tusuñas y etstensiones aun laaas deeebes, meloadicho la estiliiiista que tiatiende”
 Hoy Jueves: Fui a la tienda por mi bolillo y mi gansito, y resulta que no había bolillos, no, no es cierto, no había galletas príncipe de chocolate. Así que mi desayuno no fue lo mismo sin las galletas: el café no me supo a chocolate.
Hoy Jueves: ahora si va en serio lo de la presentación de mi trabajo final de dx, espero que todo salga bien, y si todo sale bien,  merezco una cerveza, y si no, tambien  merezco una cerveza.
 Ya se que son muchas quejas… no suelo quejarme, me gusta mas hacer algo para arreglar las cosas, pero a veces pareciera que también me gusta verle el lado sarcástico al asunto, jajajaja  así es que finalmente la situación me tiene a Ajo y a Agua (ajo-derse y agua-ntarse).
 Para relajarme voy a meditar hoy en la noche, pero después de bañar a la niña,  lavarle el uniforme, barrer, trapear, lavar los baños, limpiar ventanas, regar el pasto y planear mis eventos del fin de semana, si no acabo con mis pendientes, no podré meditar sin preocupaciones. Esta semana de locura me tiene la espalda hecha nudo, sería bueno que retomara las técnicas de meditación que aprendí en el Ashram… o que me ponga a rezarle a San Judas Tadeo.
 La rola de hoy:  watching the weels, de John Lennon, que en paz descanse.

jueves, 1 de diciembre de 2011

El domingo me la pasé clavando

El Domingo estuve clavando, pero no todo el día, no tengo tanto aguante, solo lo hice de 2 a 2:45 aproximadamente, hasta eso no me tardé mucho, y eso es porque en algunas partes la madera tenía nudos, tu sabes, no es lo mismo clavar en madera de primera, que en madera de cuarta, de esa que tiene de soporte interior la base de cama que me traje de la casa de mis papás.

Esa base de cama tiene historia… como de dos años, jajaja.  Primero fue de mis papás, o sea que la base de cama no es virgen, luego pasó a ser parte de la decoración del cuarto de mi hermana, y lo digo porque su filosofía es: “mi cuarto no está tirado, así es la decoración”,  por eso le arrimaron la base cuando a mi hermano que parece niño chiquito se le ocurrió aventarse como se avienta el místico de la tercera cuerda y le quebró un travesaño, desde entonces la base comenzó a rechinar y como que a mis papás no les gustó. Es por ese motivo que decidieron deshacerse de ella y cambiarla por un box, para evitar eso del cuiqui cuiqui cuiqui cuiqui en la madrugada… es realmente molesto, sobre todo si uno duerme solo: da envidia.

Cuando llegué a vivir a la casa de mis papás a principios de este año la base estaba en el cuarto de mi hermana: como parte de la decoración no desentonaba en su cuarto lleno de tiliches, libros y otras cosas inútiles. Ella ya tiene una cama, así que la base la usaba de guardarropa, bajaba la ropa del techo y la aventaba ahí. Le acomodé la ropa en el closet y le compré un colchón para que mi hija y yo pudiéramos usar la cama, y así fue durante los meses que estuve viviendo con ellos.

Cuando me la llevé a mi casa, la base no cupo por las escaleras de mi casa, ni por el balcón de mi cuarto, no porque esté muy grande la base, lo que pasa es que mi casa es chica, así que tuve que desarmarla para poder subirla. Y estuvo como mes y medio perdiendo la gracia en medio del espacio que yo llamo sala-comedor. Que de sala comedor solo tiene el nombre porque no hay muebles.

Total que este fin de semana me armé de valor. Bueno, a decir verdad me armé de herramientas, compré una cuña, un martillo, unas pinzas planas, un juego de desarmadores, medio kilo de clavos de 2 pulgadas para madera y un mazo de goma.

Así que puse manos a la obra: primero echarle coco, para analizar la manera más lógica de desarmarla sin madrearla tanto. Luego comenzar a mentar madres porque los clavos no salen. En ese proceso de mentar madres, me volví toda una experta… que terapias ni que ocho cuartos, basta con dedicarse un rato a hacer reparaciones para desestresarse. Bueno, siempre y cuando se cuente con la herramienta adecuada: es mas estresante tratar de zafar un clavo sin una cuña, meter un tornillo de cruz con un desamador plano, poner una repisa sin un nivel de burbuja, taladrar una pared de concreto con una broca para madera o apretar la manguera del gas sin una perica o una stilson. Así es, lo sé por experiencia porque cuando sin herramientas intenté todo lo anterior al reparar las casas donde he vivido, también me volví experta en mentar madres.

Desarmé la base, la pinté, la armé otra vez, y todo eso mientras silbaba “amorcito corazón, yo tengo tentación diun  beeeeso”.  Solo me faltó ponerme una playera a rayas.

La rola del domingo fue esa precisamente, y eso me inspiró para comenzar a escuchar rolas mas folclóricas que me llevaron a programar en mi lista de reproducción al Buena Vista Social Club, a quienes estuve escuchando hasta el martes, y hoy ya cambió mi estado de ánimo, la rola de hoy: la ciudad de la furia.

Pero bueno, para no perderme, el Domingo, ya por la tarde, entrada en calor, me lancé al Home Depot otra vez, para comprar unos pequeños libreros que mientras me sirvan de burós. Y esos los armé de volada… que chiste, compré de los de “do it yourself”, esos que traen las instrucciones y en las imágenes cada parte del mueble tiene el nombre de una letra: junte la A con la B y luego métala en la C y la E métala en A, después martille D en E y finalmente inserte D en la ranura de A… suena como a una orgía. También compré una vela, estaba en un estante de impulso, y se distinguía entre todas las velas, porque las demás tenían etiquetas de aroma: manzanas, vainilla, canela… y la vela que compré tenía una etiqueta de waffles, siiii, de hot cakes o waffles con maple, cuando la olí me di cuenta que realmente huele a waffles, asi que la compré, aunque sea para hacerme la ilusión, porque para comprar la cocina, estufa y todo el desmadre ese, no me alcanza el presupuesto.

Me pareció bastante grato armar mi cama, ponerle un colchón nuevo y reforzarla para que no rechine, bueno, solo falta probar si realmente no rechina… le diré a mi hija que brinque en ella, (no se emocionen).